El primo pequeño del naranjo: el kumquat




Procedente de China y familiar del naranjo, el kumquat sirve perfectamente como elemento decorativo. Tiene un pequeño fruto anaranjado y sabor agridulce, que se puede comer sin pelar. Un árbol que puede llegar a una altura de 4,5 metros si optamos por sembarlo en un jardín, pero tiene una vida plena también en maceta. Siempre al sol y con calor aunque puede soportar temperaturas de -10 grados.

Eso sí, tiene que tener una exposición al sol, a salvo del viento y un suelo ligero, drenado, fresco y neutro. Es un árbol que se necesita su espacio por eso es mejor tenerlo aislado y la época ideal para plantarlo o bien para trasplantarlo es en primavera. Durante la estación veraniega tiene que abonarse cada quince días, con un riego cauteloso en especial si está en una maceta, al igual que cuidarlo de insectos. Sus frutos aparecen entre otoño e invierno, cortándose cuando ha llegado a su pleno punto de madurez. Como naranjitas que son, su principal vitamina es la C, también en antioxidantes y fibra.

En China, el kumquat convive con los cultivos de té en regiones de gran amplitud térmica. El follaje del kumquat es perenne. Las hojas son lustrosas y de color verde oscuro. Y te dejamos un consejo: si se podan las ramas inferiores, ganará un aire más esbelto.

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