El olivo: símbolo cultural y belleza decorativa



Es el símbolo mediterráneo por excelencia y una de las plantas más emblemáticas de nuestra cultura. Desde hace algunos años, se ha convertido además en parte de nuestros jardines y no es para menos: los cuidados del olivo son tan sencillos que cultivarlo con éxito no requiere ni de grandes dotes de jardinería ni de mucha atención. Tan solo tendremos que dispensarle, como a cualquier otro árbol, algunos mimos y atender a su corta lista de necesidades.

Más allá de su valor simbólico, el olivo es además un árbol de increíble belleza ornamental. De porte elegante, puede llegar a tener una altura considerable y no por eso renunciar a la forma redondeada de su copa. Un árbol ideal para dar sombra, aunque tenemos que ser conscientes de que necesita su tiempo para alcanzar estas dimensiones.

Planta resistente y longeva, el olivo es perfecto para quienes quieren poner un toque rústico en su jardín ya sea plantado directamente en suelo o en una maceta de grandes dimensiones. En cualquiera de los dos casos y si somos estrictos cumpliendo los cuidados del olivo, en apenas unos años podremos disfrutar además de sus frutos. Unos que se hacen esperar hasta que la planta se encuentra completamente asentada y arraigada, pero por los que merece la pena tener algo de paciencia.

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